Describa el cielo

October 19, 2009

El Perrito, que (no me canso de decirlo), tiene olfato para hallar bellezas, me mandó este tesoro de blog, dedicado a reunir cartas, sólo cartas, tinta estampada en papel por el golpe de una máquina, o trazada por una mano que deseaba alcanzar a otro, lejano, inasible. Una de esas cartas propone algo que me parece muy lindo:

La traducción es, más o menos, la siguiente (respetando la ausencia de mayúsculas):

buenos días

usted está invitado cordialmente a participar de el correo del cielo (primer evento). el correo del cielo es un evento artístico en el que selectos artistas de diferentes campos han sido invitados a describir el cielo.

apreciaría enormemente si usted se tomara el tiempo para llenar la tarjeta adjunta y dejarla en algún buzón de correos (el envío ha sido prepagado).

actualmente estoy en la búsqueda de un lugar apropiado para llevar a cabo el evento. usted será informado de la fecha y el lugar de la exhibición.

muchas gracias.

disfrute el cielo.

j c jaymes
coordinador: correo del cielo (primer evento)

El proyecto circuló en aire, mar y tierra más o menos entre 1974 y 1978. Recibió muchas respuestas, algunas de ellas de personajes como Isaac Asimov o John Cage (pueden verlas aquí).

Encontrarme con esto fue una de esas epifanías, o acuerdos, o puntualidades encantadoras del azar, pues resulta que llevo varios días mirando hacia arriba (los ojos entrecerrados, la boca abierta) tratando de descubrir un par de líneas que dibujen al cielo tan claramente como los personajes blancos y mullidos que desfilan por él en la desgajada forma de las nubes: cangrejos sonrientes, mariposas gigantescas, máscaras de conejo. Y luego digo al teléfono “Estoy viendo una nube que tiene forma de cangrejo”, y eso es todo. Es mi torpe intento de condensar la maravilla, de enviar una postal contestando la amable solicitud: “Describa el cielo”.

La verdad es que los días de aislamiento forzoso (este cuerpo traicionero, estos bonsáis que se hinchan en mis pulmones) me han puesto nostálgica respecto al aire, el firmamento, el vuelo de los pájaros. Así que me gustaría invitarlos a ustedes, cuatro (4) queridos lectores, a que hicieran lo mismo en el espacio para comentar que ofrece este castillito. No se preocupen ni por la forma ni la extensión, todo será bienvenido en estas paredes translúcidas, desde las que podemos ver el motivo de nuestra intriga. Dejen sus propuestas (o si hacen dibujitos u otras monadas envíenlas a lachicadelsiglopasado@yahoo.com.mx) y ayúdenme a reconstruirlo aquí dentro. ¿Sí?

Porque estoy segura de que mi sola palabra no vale. De que ese misterio último, esas gotas mínimas suspendidas en un negro encaje, este manso monstruo azulado que nos guarda, se teje, de alba a crepúsculo, con el tibio vapor de nuestros alientos.

Los espero.

Cuestionario Proust

September 22, 2009

Tenía como ocho borradores de ocho Cuestionarios Proust distintos (esa clase de test decimonónico que nomás no pasa de moda), pero como rito de paso de la treintena (y de los cuatro años que a punto está de cumplir este castillito de naipes) creo que está bueno decidirme por un par de respuestas (no puedo contestar con la unicidad que se pide, lo siento…). Disculpen también lo largo que me quedó, pero hice un ejercicio de síntesis entre las muchas versiones que circulan por ahí, pues se supone que Marcel Proust lo contestó y divulgó varias veces a lo largo de su vida, como un buen ejercicio de autoconocimiento. Lo bonito de esto es que sin querer uno va dando sus propias respuestas mientras lee el de los otros. Así que convidados quedan a re-conocerse también. Pasen el chismógrafo, y envíenlo de vuelta.

¿El rasgo principal de su carácter?
“Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”.

¿Un defecto que no puede dominar?
La falta de atención y preocupación para ciertas cosas.

¿Se considera buena persona?
Sí. Las hay mucho mejores, claro.

¿Por quién se cambiaría?
Ay, por naiden.

¿Ocupación favorita?
Leer, conversar, escribir. Comer.

¿Cuál es su precio?
Exijo ser tratada con la misma cortesía con que trato a los demás.

¿Con qué error humano se muestra más indulgente?
Con la pereza tipo “cobijita”, o la ingenuidad que raya en la tontería (será que adolezco de ambas).

¿Ante qué es intolerante?
Ante la petulancia y la crueldad.

¿Qué despierta su ira?
El cinismo.

¿De quién siente envidia?
Quizá de todo ser vivo que traga sabrosamente sin engordar o que no tiene problemas respiratorios.

¿Por qué sería capaz de matar?
Por evitarle cualquier clase de dolor a Los Seres Queridos.

¿Qué cualidad prefiere en los seres humanos?
La bondad, el sentido del humor. La sensibilidad.

¿Cuál es su palabra favorita?
Relicario. Acuerdo. Mar. Es que hay tantas…

¿Alguna obra de arte le parece insuperable?
¿Por qué tiene que ser una competencia? En todo caso, creo que sí las hay incomparables. E irrepetibles, como los valses de Chopin.

¿Cuál es su máxima en el trabajo?
Si no te apasiona, nunca estará bien hecho. Pero eso es porque considero a la escritura mi trabajo.

¿Qué cree aportar profesionalmente?
No lo sé. Una visión más del mundo, supongo.

¿Qué obra de arte le ha impresionado?
*CLICHÉ ALERT* Una lagrimita se me salió cuando vi la escultura del David. Es un hechizo. Hay una pintura que se llama En écoutant de Schumann. El Homme gros, que me sorpendió en una esquina. Invariablemente lloro con Beethoven, y con muchas películas.

¿Conoce algún diseño perfecto?
Sí: los gatos.

¿Dónde le gustaría vivir?
En una casa con muchos fantasmas buena onda.

¿Música favorita?
Cambia constantemente. Ahorita me encantan Little Dragon, Harry Belafonte y Grizzly Bear. Pero hay algunos que nunca me abandonan, como los Beatles, Björk o Ravel.

Un color:
El color inconstante del ópalo, hecho de muchos otros.

Un poeta:
Idea Vilariño.

Flor favorita:
Para ver, la del cerezo o el durazno. Para oler, las rosas y el hueledenoche.

Algo hermoso:
La neblina. Un vestido bordado.

Un héroe:
Heroína: Hypatia de Alejandría, cuyo nombre debería repetirse una y otra vez hasta iluminar su horrorosa muerte.

¿Cuál es su asignatura pendiente?
¿Asignatura académica? Acabar mi fodongo francés :S
Asignatura vital: Ordenar mis estados de cuenta y mis papeles -salvajes-.

¿Cree en la eternidad del alma?
Me gustaría mucho poder hacerlo, pero aún no estoy segura. Creo en la eternidad de la vida, en que si me entierran bajo un árbol, me fundiré con él, y con todo lo demás.

¿Cómo le gustaría morir?
Si no se me concede morir dormida, entonces me gustaría poder decidir el cuándo y el cómo.

Estado actual de su espíritu:
A decir de Don Pedro Vargas, “muy agradecido, muy agradecido”.

¿Cuál es su idea de la felicidad?
Un día estaba en la terraza del centro de esta ciudad comiendo un puré de papa delicioso y viendo el cielo. En eso tembló, y sentí muy cercana la felicidad perfecta. Pero ahora mi idea ha cambiado: tendría que añadir la compañía y el bienestar de Los Seres Queridos.

¿Cuál es su miedo más grande?
La muerte o el dolor de la gente que amo. La pérdida. Un ataque de asma fatal y definitivo, la caída de las facultades. Que cualquiera de estas cosas nos suceda antes de tiempo.

¿Cuál es el rasgo que más deplora de usted mismo?
Hay varios, pero detesto la parte que es capaz de hacerle daño a los otros. Y ésa que me empobrece constantemente.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?
Creer que puedo (muchas cosas contenidas dentro de ese “puedo”).

¿Cuál considera que es actualmente la virtud más sobrevalorada?
Ser súper exitoso, güey.

¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia?
Su repentina volubilidad. Nunca soy la misma, como los perros que ve Funes el Memorioso.

¿Cuáles son las palabras que más usa?
Las expresiones “¡Oh, qué bonito!”, “úchalas”, “me asombra…”

¿Qué es de lo que más se arrepiente?
De todo lo que no hice.

¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?
Pues nublado pero bochornoso.

¿Cuál es su posesión más preciada?
Libros, música, fotografías, libretas de apuntes. Algunas de ellas fueron robadas, pero dulcemente repuestas con lo que va llegando. Y un alhajero, hecho por mi abuelita, y cuyo perfume permanente es un misterio.

¿Cuál considera que es la peor miseria?
Saber de la miseria del otro, no hacer nada y regodearse en ella.

¿Con qué personaje histórico se identifica?
Siento una debilidad particular por los personajes anónimos, en especial, las mujeres del siglo XIX que se fueron a explorar el África o que escribían a escondidas.

¿Cuál es la cualidad que más le gusta de una mujer?
La complicidad, la ternura, la inteligencia.

¿Y en un hombre?
La complicidad, la ternura, la inteligencia :D .

¿Quién es su héroe de ficción?
Hay tantos… Pero anda entre Bastián Baltasar Bux, Johnathan Strange o Fújur, el dragón de la suerte.

¿Qué apodos ha tenido?
Nessie, Perrito, Cerve, Guack, Godzilla, Sayaka, OBJ, Gaborín.

¿Cuál es el rasgo de personalidad que menos le gusta de un hombre?El chantaje, la imposición, la hipocresía.

¿Y de una mujer?
Ídem. Y la pugna con las demás: su machismo invisible.

¿Qué o quién es el más grande amor de su vida?
El y Los Seres Queridos, que se saben muy bien queridos.

¿Cuándo miente?
Cuando hay que soportar a alguien muy pesado y darle el avión. No sé por qué esa clase de personajes me dan mucha lástima, a costa mía.

¿Qué no perdonaría?
*CLICHÉ ALERT* La traición. Eso y que se acaben algo delicioso sin darme a probar.

¿Cuál es su idea de la fidelidad?
Más que una idea, es como una sensación. Puede existir o no, y la sensación puede estar completamente alejada de la realidad. Pero de ella depende la fortaleza de un vínculo, así que…

¿Para usted qué es un buen insulto?
Una verdad dolorosa dicha a la cara, bien merecida de escuchar.

¿Qué le hace reír?
Yo misma, para empezar. Y digamos que infinidad de cosas, excepto lo evidentemente cruel.

¿Qué te hace llorar?
Casi todo, mirado bajo la luz adecuada.

¿Cuál es su idea de la muerte?
Wolf Erlbruch escribió en La gran Pregunta (¿por qué estamos aquí?) que la Muerte responde diciendo: “Estás aquí para disfrutar la vida”. Me gusta pensar que su inminencia le da sentido a todo.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?
Haber hecho que Doña Paulina se la pasara bien los últimos años de su vida. Lograr que mis niñas del taller lean.

¿Dónde y cuándo es feliz?
Creo que en todo momento. Y cuando siento que no es así, me gusta pensar que alguna tarde, cuando recuerde ese instante, me diré “ahí también fui feliz”.

Conversaciones con el niño anónimo (I)

August 25, 2009

Por alguna razón que se me escapa, de entre todos los adultos disponibles en algún sitio El Niño Anónimo siempre me escogerá a mí para platicar. Estaba sumergida en la alberca, y al mismo tiempo, en un libro (los brazos apoyados en la orilla, aún no sacan un título que me agrade en material inflable e impermeable), cuando se acerca el sujeto de unos tres o cuatro años de edad, playera, short, chanclas y lentes de sol del Hombre Araña.

Niño Anónimo: ¿Qué estás haciendo?
Yo: Leyendo
Niño Anónimo: Ah. (Mira el libro con el ceño fruncido) ¿Qué es esa cosa?
Yo: Es un libro.
Niño Anónimo: ¿Y qué es eso?
Yo: (Le sonrío, no sé si porque me gustó mucho que no supiera qué era la cosa, o para que se diera cuenta de que esa cosa era buena) Es donde se guardan los cuentos. Es como una cajita que te los cuenta a la hora que tú quieras y en donde tú quieras.
Niño Anónimo: (Se le queda viendo al libro, pero parece que hay algo que no le cuadra) Aahh… y ¿dónde está tu hijo?
Yo: No tengo.
Niño Anónimo: ¿Y por qué no tienes?
Yo: Porque todavía estoy chiquita.
Niño Anónimo: (Me mira de arriba a abajo con sospecha. Y quién sabe qué fue lo que vio entonces que le hizo poner cara de “sí, es de las mías”) ¿Y cuando seas grande vas a tener hijos como mi mami?
Yo: Ah, pues no lo sé. También podría ser la Mujer Araña.
Niño Anónimo: (Muy serio) Pero la Mujer Araña es mala.
Yo: ¿Tú crees? A mí me parece buena onda.
Niño Anónimo: (Me mira, solemne) Bueno. Pero necesitas un traje.
Yo: Claro.
Niño Anónimo: Sin el traje, no puedes hacer nada.

Su madre, su pobre madre, lo vio. Con enojo, o vergüenza, o con no sé qué clase de voz le gritó “¡Veeen acáaaaa, (inserte el nombre del Niño Anónimo aquí)!”.

Niño Anónimo: ¡Ya me voy, ya me voy, al rato jugamos!
Yo: Güeno. (Me dirijo a la mamá aterrorizada) ¡Buenas tardes!

¿Dónde me mandaré a hacer el traje?

La cosa es que necesito muchos, muchos. He dibujado los patrones durante todos estos años, pero aún no estoy segura de los colores…

Amapola, lindísima amapola

May 13, 2009

Alguna vez leí una idea de Patricia Highsmith que me impactó: “Si alguna vez escribo algo sobre mi abuela, tendrá que ser brillante, si no, mejor nunca lo haré.” Recuerdo haber pensado en ese instante qué carajos iba yo a hacer cuando llegara la hora de despedirme de Abuelita Paulina, y con una punzada en el estómago fui y le marqué por teléfono para escucharla a siete horas de distancia. Uf, descansé, colgando después de decirle que la quería.

Pero ese momento llegó hoy, hace un año.

Entonces escribí algo para mi familia, tratando de contrarrestar mi inutilidad. Lo revisé para publicarlo aquí, pero ahora que lo leo no, no es suficiente. Escribí también un momento de las dos. Pero está desprovisto de tantas cosas. Sí, tendría que ser perfecto, y nada de lo que he hecho alrededor de ella lo es. Así que, siguiendo el ejemplo de Patricia Highsmith, opto por omitir todo ensayo sobre Doña Paulina.

Pero hay algo que sí puedo hacer. Recoger, como poseída, el eco de sus palabras en el jardín de mi memoria, como si ella estuviera reuniendo manzanas en su delantal y saliera corriendo de pronto con su larga cabellera de los quince años siguiéndola con sutil retraso, yo levantando los frutos que va abandonando en la carrera, como si ella fuera el conejo blanco y yo Alicia, desesperada por devolverle sus guantes. “¡Ei, espera!”

No necesito vejigas para flotar (No necesito la ayuda de nadie)
Hijo (todas éramos “hijo”)
El ese ser (el nécessaire, su neceser azul)
Guaymas (Wal-Mart)
Comita (Comadrita)
Por algo dios me dio estos brazos (golpeándoselos. Variación de la primera frase)
Mejor ni hubiera dicho nada (golpeándose los labios)
Portaviandas (mi lonchera)
Chancaste (el asiento del café que se queda en el…
Pocillo, olla pequeña, como una taza, de peltre o de barro)
El cajete del perro (el plato de la mascota, gato o perro)
El espaguete (el spaguetti)
Los anális (los análisis)
Ni que lo tuviera de oro (No valía la pena ese hombre)
Y yo tengo un hambre… (Hubo una carambola en la carretera. Bajábamos a ver qué le había pasado a nuestro coche y a ayudar a los demás. Ella sólo podía pensar en la comida)
¿No tendrá un cigarrito? ¡Uno, nomás! (A mis amigos fumadores invadiéndolos a hurtadillas, escondiéndose de nosotros. Fumaba como un chacuaco, y con tanto placer…)
¡Pero bastante! (para cualquier cosa)
Be siendo buy bala… (”Me siento muy mala”, voz constipada que se desconstipaba en cuento acababa de pronunciar esta frase)
Mi negosh, me decía mientras me bailoteaba sobre sus rodillas. Me mordía los brazos la frente, la cabeza, con sus dientes burlones. Y entonces me cantaba:
Corazón santo, tú reinarás, tu nuestro encanto siempre serás… tengo su voz aquí, en mi oído, ahora. No tengo miedo a tu fantasma, abuelita.
Eras reteocurrente,

me dijo riendo, recordando cuando yo era niña y jugábamos al mandado. Y fue éste nuestro último momento, acostadas juntas en mi cama pequeña y triste porque ella ya iba y veía. Yo la tomaba de la mano. Su mano ancha y chueca, con anillos de cobre y una pulsera que parecía una serpiente color turquesa.

Hace poco mi mamá se quedó lívida escuchando una canción,

Amapola, lindísima Amapola
Serás siempre mi alma, tuya sola
yo te quiero, amada niña mía
igual que ama a la flor, la luz del día

Con los ojillos aguados me dijo “Esa canción era la que mi papá le cantaba. Por eso le decía Doña Pola”.

Vivo pegada a esa canción, como si con ella pudiera alcanzarla. Hay tantas manzanas tuyas que aún tengo que recoger, viejita loca.

Ojalá alguien que se tope con esta lista usara alguna de sus palabras. Y así ella seguirá viva también en los breves alientos de los desconocidos, amapolas transparentes escritas en el aire.

Bola de babosos

April 27, 2009

Bueno, con esto de la gripa marrana mi adicción a internet se incrementó. Y navegando, me encontré con la siguiente noticia “chusca”: cierto hombre asalta un salón de belleza en Rusia, una de las estilistas lo amaga y lo retiene 48 horas para obligarlo a tener sexo con ella.

Por supuesto que el asunto resulta absurdo y hasta cómico, si tomamos en cuenta que al ladrón le salió el tiro por la culata. Ya cuando no da risa es cuando la tipa responde a la denuncia por violación que le puso el tipo: “Qué idiota. Sí, lo hicimos algunas veces, pero le compré un nuevo par de pantalones, lo alimenté, le di de beber y hasta algo de dinero cuando lo liberé”. Claramente, a la fulana se le fueron las cabras.

Como la imagen que acompaña muestra una cabellera rubia, los comentarios de nuestros compatriotas no se hicieron esperar. Para muestra, tres botones (SIC mayúsculo a cada uno de ellos):


“como se agüita el vato, se le fue bien… yo en cambio hubiera vuelto a asaltar cada fin de semana jajajaja…!! no dudemos ahora que con este caso se venga una ola de robos a esteticas, haber si les pagan con la misma moneda…”

“———-NO PUES ES UNA FANTASIA SEXUAL EL QUE UNA MUJER QUE ESTE BIWN LINDA ME SECUESTRE Y ME HAGA SU ESCLAVO SEXUAL, ES ALGO PERVERSO, PERO MUY RICO. ME GUSTARIA QUE LA RUSA ME SECUESTRARA Y QUE ME HICIERA PEDAZOS, ES UNA SUPERFANTASIA. QUE IDIOTA EL WEY, QUE LA DENUNCIO. SALUDOS.”

“Limosnero y con garrote… Que diga que le fue bien, o a poco era muy santo como para haberse sentido violado?? Qué chillón!”

Perdón, pero no entiendo. Será porque he sufrido en carne propia sentirme vulnerable al caminar por las calles de cualquier ciudad, será porque para mí sería una pesadilla que me obligaran a hacer CUALQUIER COSA en contra de mi voluntad… pero no lo entiendo y no me parece gracioso. Soy una amargada, seguramente.

O seguramente este tipo de comentarios imbéciles refleja que muchas personas no tienen idea de lo que una agresión sexual significa, que no tienen idea de lo espantosa que puede ser una relación íntima llevada a cabo en esos términos, que no tienen idea, en fin, de que todos los seres humanos podemos ser víctimas y verdugos.

Ni de que las mujeres con deseos sexuales son seres con voluntad e inteligencia (que pueden usarse de manera negativa), y no conejitas de Playboy insaciables.

Y una última cuestión… ¿Qué habrían dicho si en la foto no hubiera pelazo joven ni rubio ni ruso, sino los rizos morenos y el cuerpo regordete de una cincuentona de Iztacalco?

Sí, hay peores males que una mugrosa epidemia. Porque ¿cuándo habrá estado de emergencia para esta forma de pensar?

Fin. A seguir oyendo valses.

Felicidad Nerd

January 12, 2009

Debo haber tenido como doce o trece años cuando llegó la Enciclopedia Hispánica a mi casa. Recuerdo las cajas enormes, pesadísimas, las hojas de filo dorado y blancura imposible, el olor de la piel y la tinta de color que dibujaba las fotografías. Aún no existía el librero grande, pues mi hermana todavía no se casaba y a su habitación la llenaba su cama, aquellos cuadros enmarcados en rojo, los botines cafés que tanto me gustaban.

Yo me llevaba dos o tres tomos al sillón de la sala y los leía con tanto morbo como podría haber leído el TVyNovelas. Me enteré de la vida de mujeres y hombres ilustres, de la historia de países que no sabía que existían. Sí, el atlas del mundo y del cuerpo humano me volvieron loca, me obsesionaron. Tenía ganas de marcar lugares y órganos que me fascinaban o angustiaban, pero me resistí.

Mis papás nunca mostraron asombro ni contento al verme rodeada del Tesoro del Saber, el Lexis 22 o la Enciclopedia Hispánica. Nunca nos dijeron tampoco a mi hermana y a mí “Voy a comprar una enciclopedia porque es buena para su educación”. Simplemente las cajas llegaban, y nosotras acomodábamos los tomos, los hojeábamos durante horas. En ocasiones mi hermana sí reclamaba mi atención, o me ordenaba “cámbiate”, “acomoda los platos”, “saca a pasear a la Odie”. Pero muchas otras, se echaba junto a mí y en silencio las dos tomábamos el sol leyendo el tomo 7, a veces con el uniforme puesto.

De cumpleaños, durante el habitual desayuno familiar, mi papá me regaló el Diccionario de uso del español de María Moliner. Dos tomos, 3351 páginas, significados de palabras cuyo número me produce vértigo. Lloré, de verdad. No sólo porque recordé toda aquella ceremonia del conocer y descubrir, sino porque me emocionó muchísimo entender que algunos regalos son algo así como trozos de amor tangibilizado (mi hermana también me regaló libros, imaginar sus gestos al escogerlos es en sí un presente). Me regalaron flores (”tus favoritas” o “son de invierno”), un maravilloso diseño veloz para Sueño de Enero, el anhelado libro de Murakami con maravillosa dedicatoria, zapatos cuyo número había que preguntar a mi madre, el vestido que me arrancaba hondos suspiros, un cuento y felicitaciones desde el hemisferio austral. Llamarme a las doce en punto, o a las seis y media para despertarme, comprarme dos velitas de quinceañera. Vestirse para la ocasión con atuendos para honrar al novocentismo y al dios Jano. Un álbum fotográfico de mi vida en Barcelona. Ir a festejar después de haber estado todo el día en un panteón. Y va la cursilería más grande: la compañía de los que que me quieren. Yo también los quiero, los quiero muchísimo.

(¡¿Quién chingaos dijo que los nerds no tenemos “amor y amistad”?!)

En fin, que no lo puedo creer. Gracias a todos :,)

Espero alguna desgracia amenazando en el horizonte, porque esto ya es demasiada felicidad.

Leer es un regalo

December 1, 2008

NOTA: Queridos veintiún (¡21!) lectores, he respondido por fin a los comentarios del post anterior. El comal estaba muy caliente y no lo podía agarrar, pero ¡besos y gracias!)

El pie de foto dice: “Cuando un niño no lee, la imaginación desaparece”.

La Literacy Foundation o Foundation pour l´alphabétisation de Canadá está ilustrando su propósito con ideas similares a las que Michael Ende propuso en su Historia Interminable: “cuando las criaturas humanas vienen a nuestro mundo, toman el camino verdadero. Todos los que estuvieron con nosotros aprendieron algo que sólo aquí podían aprender y que los hizo volver cambiados a su mundo. Se les abrieron los ojos, porque pudieron veros con vuestra verdadera figura. Por eso pudieron ver también su mundo y a sus congéneres con otros ojos. Donde antes sólo habían encontrado lo trivial, descubrieron de pronto secretos y maravillas. Por eso venían de buena gana a Fantasía. Y, cuanto más rico y floreciente se hacía nuestro mundo de esta forma, tanto menos mentiras había en el suyo y tanto más perfecto era también. De la misma forma que nuestros dos mundos pueden destruirse mutuamente, pueden también mutuamente salvarse” (La Historia Interminable, página 170. Alfaguara, México, 2002).

A la agencia Bleublancrouge se le ocurrió que quizá mostrando a personajes tan amados como Peter Pan o Cenicienta en imágenes agonizantes (captadas por Alain Desjean), se consiga sensibilizar a la población general para que participe activamente en el fomento a la lectura. Un país como Canadá no adolece tanto de analfabetismo como de desinterés por leer.

Sí, de nada sirve enseñar a leer si nadie se ha preocupado por enseñar a querer leer. La lectura es un gusto, y es por el gusto, por ninguna otra vía, que pueden fabricarse lectores. Voy a decir a continuación una cosa muy escandalosa: ¿Que a los “Reyes del Hogar” les gusta reírse de babosada y media? Facilíteles un Condorito. ¿Que el puberto de nuestro amor no va al baño sin su PSP? Hágale llegar una Atomix. ¿Que a la niña no hay quien la saque de su disfraz de Campanita? Cómprele el audiolibro de Peter Pan (y que de una vez se entere de que el plan era que Campanita NUNCA hablara). Digo que es un escándalo porque todavía hay quien se espanta cuando los niños leen cómics o revistas en lugar de soplarse Fray Perico y su Borrico o Corazón, Diario de un niño. Habremos de tener paciencia y apertura para saber que para aprender a leer hay que saberse las letras, y éstas no vienen nada más en los libros.

No se trata de condescendencia, sino de un poco de astucia. No podemos llegar a recetar libros a diestra y siniestra si primero no los hemos dejado regados por ahí, como no queriendo la cosa, invitando aunque sea a la travesura de olerlos, rayarlos o rasgarlos un poquito. Tampoco podemos esperar que se obre el milagro si a los chamacos de nuestros días se les ha inculcado el pragmatismo adulto desde el kínder: “¿Y eso de qué me sirve?” “Para que te rías/aprendas trucos/tengas más pretextos para usar tu disfraz”.
Los niños y jóvenes absorben cuentos, narraciones todo el día, muchas veces sin ser conscientes de ello. Si les hacemos notar que las caricaturas y los libros tienen la misma materia prima (historias), quizá se animen a tomar un ejemplar del estante. Podríamos preguntarles “¿Te sabes el cuento de Caperucita Roja? Pero el divertido, en donde Caperucita huye en una motocicleta”. o “¿No te han contado el chisme de la niña de las zapatillas rojas? en la tele no hablaban de otra cosa…” Cuando los libros como objetos amigables, por un lado, y las historias, por otro, les sean familiares, cercanas, entonces sí podremos aventurarnos a regalarle Huckleberry Finn al chistoso, uno de Tolkien al videogamer, y los Cuentos de Hadas de los hermanos Grimm a la enanilla (sí, la versión en que la Reina intenta matar a Blanca Nieves con un peine envenenado).

Me encanta, me encanta esta campaña. Hagan circular la foto, tengan compasión de la pobre Cenicienta.

Y de nuestro mundo. ¿Qué será de nosotros si la Nada acaba con Fantasía?

Nuevo y desechable. Otoño

September 24, 2008

Ilustración de El Árbol Rojo, de Shaun Tan. Bárbara Fiore Editora, 2006

Una vuelta para un lado. Una vuelta para el otro. Como muchas veces, insomnio. Eran las 3 de la mañana, faltaban seis horas para ir a hacerme los análisis.
Ya sé que son tonterías, pero me gustó visitar al cardiólogo y que su maquinita sacara una tira de papel con garabatos picudos, registrados según lo que mi corazón iba platicando. Me sentí como en La Doble Vida de Verónica hasta que el doctor no vio nada interesante en él y la hizo bolita para tirarla a la basura; después de eso me dio pena pedírsela. Yo quería saber qué decía.
Total, lo que haya dicho indicó que debía hacerme un par de análisis, así que con dos pinches horas de sueño fui a unos laboratorios con cara fumigada y de muy mal humor. Y chipil. Mi pobre padre me acompañó. Subía las escaleras cuando me encontré con una niña. Pálida, muy flaquita, con los ojos salpicados y grandotes, la boca de puchero. Se apretaba el bracito con un algodón y hacía “hi…hi…hi…”, ese hipo bajito de sollozo que sólo pueden producir unos pulmoncitos de cuatro años. Buscó la mano de su papá mientras yo les cedía el paso. Con similar cara de puchero entré al cuarto donde una enfermera con cara de pajarito me puso una banda con caricaturas en el brazo izquierdo para apretármelo, pero no botaba la vena. Mis venas son muy verdes y tímidas, siempre retardan el momento terrorífico como a propósito. El brazo derecho (ah, la “Derecha”) cooperó un poco más y cerré el puño. Yo nomás veía para el otro lado.
La enfermera con cara de pajarito me obligó a mirar al frente: “Mire, el material es nuevo y desechable”.
Yo también, pensé. Nueva y desechable. Así me he sentido.
“Respire profundo”.
Y respiré, pero no dejé de sentir el acero chismoso cruzando mi piel, luego la vena rejega, mojarse de rojo caliente y espeso. Lo peor es que hasta mis oídos llegaba el rumor del líquido llenando los tubos, como el sonido del jugo de tomate llenando una jarra de vidrio.
“Mire”, de nuevo obligándome a ver aquello que yo no quería ver, “Se etiquetan las pruebas con su nombre, ¿es correcto?”
Mi sangre es más negra que la de los demás. Dicen -diiiicen- que eso les sucede a los asmáticos por la poca oxigenación que reciben.
Yo no me he puesto a investigar si es cierto. O si ese color como de melaza tiene que ver con que los moscos siempre me pican a mí y no a los otros seres humanos circundantes.
Me levanto. Quién sabe qué cara me ve la Enfermera Pajarito que ella misma se pone pálida “¿Se siente bien?” “Sí”, y salgo disparada. Bajo las escaleras, apretándome el algodoncito contra el brazo.
Mi padre se carcajea cuando me ve, mis ojos detectan una máquina de café y cochinadas désas. Él se busca monedas en los bolsillos y me pregunta cuál se me antoja, camina hasta los botoncitos y espera las bebidas.
Yo murmuro con los ojos aguados y en voz muy bajita “Papá…”
Cuando me da el Chocolate Sin Azúcar, ya me había dado tiempo de regresar a las lagrimitas por donde vinieron.
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Ya es otoño, ¿verdad?

Libros, outlets y zapatos

June 26, 2008

Primero, una invitación:

2º GRAN REMATE DE LIBROS. ¡SALVA UN LIBRO!

La Secretaría de Cultura y el Auditorio Nacional organizan a través de la Coordinación del Programa de Fomento a la Lectura ‘Para leer en Libertad’ la 2a Venta de bodega de libros de remate. Compra un libro para que siga existiendo, en lugar de que se tenga que destruir.

La Industria Editorial tiene sus bodegas llenas de libros que han pasado por venta, rebajas y saldos. No tiene cómo deshacerse de ellos ya que se le prohíbe donarlos o regalarlos a menos que paguen impuestos por los mismos. Además de costarles el almacenamiento tienen que pagar como activos fiscales. Por tal motivo algunas editoriales se ven en la necesidad de triturarlos (otras no).

La Secretaría de Cultura del GDF, para evitar esta práctica tan terrible decidió hacer una gran venta de bodega de donde pongan los libros a precio de remate. Con esto estaremos ayudando a las Editoriales y también a los lectores a comprar libros a bajísimo precio.

Esto se llevará a cabo en el Auditorio Nacional, del martes 24 al domingo 29 de junio de 2008, de 11:00 a 19:00 horas. ENTRADA LIBRE

Bueno, querido lector imaginario. Aunque usted no lo crea hay quienes se han indignado por esta causa, comparando con el ceño fruncido los saldos de libros con los outlets de ropa popoff. Por supuesto, algunos más se han indignado por semejante comparación: Qué te pasa, si los que compran ropa y los que comprar libros no son las mismas personas, los primeros compran para paliar sus inseguridades, los segundos, buéh… otra onda.

Me pregunto por qué, en el mundillo literario, existe la manía de “reafirmar-se” como seres humanos comprometidos con las más nobles causas morales y sociales. Esto, desde luego, no me parece nada mal, todo lo contrario (yo también resisto mis batallas). Lo que me da un poco de risa a la vez que pereza, es que esas nobles causas están casi siempre peleadas con prácticas muy estereotipadas de “disfrute” y “consumo”.

Yo sí voy a darme una vuelta a los Outlets, ¿por qué diablos no he de hacerlo, si trabajo honestamente para hacer con mi dinero lo que yo quiera? Y como ahora me parece una obscenidad moral gastarme 5,000 pesos en un par de zapatos, pues me lanzo a Lerma y me compro los mismos por 300, más baratos que en la Comer, ¡Ja!

Necesito el dinero restante para medicinas, transporte, comida y claro: LIBROS. Muchos libros que no pueden conseguirse ya más que en tiendas de segunda mano y a bajísimo precio, muchos libros que estoy dispuesta a leer porque sé que harán mi visita a los outlets, o a una cafetería “coolcondechi”, o a un barrio populachero, o a la cama de un hospital, mucho más significativa.

Sí, confieso mis terribles pecados: me encanta la ropa Totalmente Palacio de 99 pesos (es real), y los mejores libros que he leído en mi vida han costado entre ¡cinco! y cien pesos, joyas que coronan mi recámara. La diferencia es que no me interesa mostrarles la marca “a mis amistades”, ni decir “ya lo leí” para encajar en los círculos de “la intelectualidat“. Ni una cosa ni la otra me hacen más estúpida o peor persona.

Camino cómoda (¡y los zapatos buenos aguantan varias ferias del libro!¡y no huelen!), al mismo tiempo que leo un maravilloso ensayo sobre los seres imaginarios que nunca he vuelto a ver en el estante de una librería. Y éste sí huele, como diría Alejandra Pizarnik, “a polvo y a magia”.

De cómo, si uno es optimista, se podría sentir después de un tremendo choquesazo (Airbag)

October 31, 2007

In the next world war EN LA PRÓXIMA GUERRA MUNDIAL

In a jackknifed juggernaut EN UNA DESTRUCCIÓN DESGARRADORA

I am born again HE VUELTO A NACER

In the neon sign EN EL LETRERO DE NEÓN

Scrolling up and down SUBIENDO Y BAJANDO, DE ARRIBA A ABAJO

I am born again HE VUELTO A NACER

In an interstellar burst EN UNA EXPLOSIÓN INTERESTELAR

I am back to save the universe HE VUELTO PARA SALVAR AL UNIVERSO

In a deep deep sleep of the innocent EN EL PROFUNDOPROFUNDO SUEÑO DE LOS INOCENTES

(COMPLETAMENTE ATERRORIZADO)

I am born again HE VUELTO A NACER

In a fast stolen car EN UN VELOZ COCHE ROBADO

I’m amazed that I survived ME SORPRENDE HABER SOBREVIVIDO

An airbag saved my life UNA BOLSA DE AIRE SALVÓ MI VIDA

In an interstellar burst EN UNA EXPLOSIÓN INTERESTELAR

I am back to save the universe HE VUELTO PARA SALVAR AL UNIVERSO

In an interstellar burst EN UNA EXPLOSIÓN INTERESTELAR

I am back to save the universe HE VUELTO PARA SALVAR AL UNIVERSO ?

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Airbag
Radiohead
OK Computer, 1997.