Noche autumnal (Equinoccio de otoño)

September 22, 2009

Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.

Día de otoño, Rainer María Rilke.

Idea

April 29, 2009

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decíme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.

Idea Vilariño
18 de agosto de 1920, Montevideo - 28 de abril de 2009

Aquí,su vida; acá, algunos poemas. Y aquí, Antonio Muñoz Molina recordándola.

María me prestó un libro de Idea (gracias, Mariíta) cuando yo estaba en Barcelona, muy muy triste y sin ganas de comer (inéditas, las ganas de comer). Leí con avidez sus palabras, moquée, me azoté en su compañía. Lo leí una, dos, tres veces. Quise tener una hija y llamarla Idea (inéditas las ganas de la hija). Llevé el libro en mi bolsa con mucho cuidado, como si la llevara a ella, a mi cómplice, a una versión de mí misma. Me dieron ganas de escribir poesía. Pero me avergonzaba mirar el librito, negro, flaco, imposible de igualar. Empecé a comer. Volví a escribir. Abrí este blog. Me hizo regresar de entre los muertos.

Regresé el libro a María. Jamás encontré el mismo para comprarlo, pero nunca me abandonaron sus versos.

Y ahora se fue. ¿Por qué pensé que sería eterna?

Que tengas la paz que me regalaste con tus palabras, bellísima Idea.

Compadre Julito.

February 12, 2009

cortazarmiau

Los cronopios retoman el luto hoy: se cumplen veinticinco años de la muerte de Julio Cortázar. Les dejo un par de enlaces pa recordar (algo así como “EL ARCÓN W Cortazariano”):
Un vistazo a la biblioteca de Cortázar,
Un regalito que no tarda en llegar,
Una entrevista muy maravillosa,
La continuidad de los parques.
… y una foto de un recadito, en su tumba…
Que disfruten.

Concurso de Poesía

February 14, 2006

El ambiente está plagado de voces escuinclas, de “¡ssshhsss!” y “Rafael y Mariana, guarden ya silencio, ¿sí? POR FAVOR”. Hay sólo unos cuantos padres despistados sentados detrás de 5oA , 5oB y 6oA y 6oB. Detrás, a la izquierda, hay una abuela glamour de roja cabellera, una hermosa mamá pecosa sosteniendo a una pispereta de dos años, un papá localizando el mejor ángulo y bueno… una tía nerviosa, nerviosísima, tomando fotos tan, pero tan malas como ésta.

Después de que la coordinadora-directora-o-no-sé-qué fregados presenta con poca simpatía y elocuencia a miss Pili, Lucy, Pepi, (o las chicas del montón…), suplica a los asistentes a no reírse, burlarse, gritar o exclamar de forma alguna a partir de ese momento. Y luego dijo “Daremos inicio al Concurso de Poesía” (los inicios se dan, ya desde ahí empezaba lo poético, sin duda..)

Y comenzó.

La primera participación fue de una niña que, en realidad, no declamó un poema… sino una imaginaria tragedia nuclear en México, narrada con sollozos, gritos que exclamaban “¡¡SE ME CAE EL PELOOO!! ¡¡AYÚDENMEEE!! ¡¡ME MUEROOO!!” El público se deshacía en aplausos. La tía sólo pensaba “inche tramposa…” A ésta le siguieron muchas y variadas participaciones, iban y venían los chamacos de quinto, y luego de sexto, recitando poemas de Amado Nervo, Rubén Darío, Fulano de tal, Mengana de Cual, unos graciosos, otros melosos hasta el hartazgo, otros más chantajistas (”Poema al maestro, dedicado a todas mis maestras presentes a las que quiero mucho con todo mi corazón”), en fin…

Y en eso, ta táann… La mujer de jerarquía indefinida dice con solemnidad al micrófono:

“Carlos Salas Damián, representando a 6o A, participará con la poesía titulada “Miradas”, del autor… Carlos Salas Damián”.

Un murmullo llenó la sala, oh, sí. Era el único participante con poema propio.

La tía hacía pendejadas con la cámara y aplaudía al mismo tiempo. El sobrino subió nervioso, pero seguro, al escenario. Y comenzó a hablar con voz amable, aquella voz de quien nos viene a dar algo sólo si lo queremos. Sus once años traviesos, gandallas, tiernos, brillantes, estaban parados ahí, frente a todos nuestros años. No exageraba, porque no había un fantasma Amadonervoso ni Daríoesco moviéndole los brazos. A veces se alejaba del micrófono porque enfatizaba sus palabras con la mirada. Nos contaba algo que había bordado con sus propias palabras.

La tía, de por sí pendeja, prefirió ver al sobrino en vivo que por la pantallita minúscula de la cámara. Cuando acabó, la tía aplaudió, y gritó, y sonreía y sonreía y no podía dejar de sonreír, como si se hubiera puesto en la cara “Cosméticos Guasón”. La tía sonreía tanto, que tenía los ojos como vasos con agua.

Pausa. La tía y la mamá pecosa comentan, emocionadas, La mamá, humilde, orgullosa, dice “él no quiso participar con la poesía de nadie, él solito la escribió. Yo nada más le sugería…” La pildorita de dos años corre en círculos, ajena al estrés certamental. El papá corre detrás. La abuela glamour espera con un gesto sereno que sólo su corazón sabe completo.

La coordinadora-directora-jefa anuncia el primer lugar. Es para Jazmín no sé qué. La tía bloquea su sentido auditivo para preparar la cámara. Sabe que el siguiente nombre es el de su sobrino. Simplemente lo sabe, instinto de tía. Y así es, y la tía grita (prohibido), brinca (prohibido), aplaude (permitido), sale corriendo (prohibido) y trata de tomarle foto al Carlitos. El sobrino la mira, contento, contento. Y ella se dijo “Así que esto significa sentirse orgullosa…”

Premio (dulcecitos y una libretita… ¿rosa? ¡¿de Winnie Poo?!), brevísimo encuentro familiar, salida de la sala. Garabateó la tía una carta para el sobrino. Se escapó para ir a dársela a su salón. El sobrino, amante de las transgresiones, agarró la nota y abrazó fuerte a la tía. Despedida familiar, qué chido, qué bueno, felicidades, nos vemos luego, adiós Paulinita preshiosha, bye.

La abuela glamour y la tía comentan lo orgullosas que están del Carlitos (ahora ambas lo saben). La tía dice que el segundo lugar fue glorioso, que incluso merecía el primero. La abuela le dice, extrañada “…Pero si fue el primero. Empató con la otra niña”.

La tía dice “…”

Llamada telefónica coche a coche, tía a mamá “Oye, Tita… ¿que el Carlitos empató en el primer lugar?”
“Pues sí, cómo no sabías, ¡hasta pensé que por eso habías brincado y gritado y todo eso!”

La tía, ya lo sabemos todos, está pendeja. Pero su sobrino no. Carlos le habla al mundo con voz propia, imaginando, inventando, corriendo atrás de lo bonito: es un poeta. Y yo soy su tía. No tienen idea de lo que para mí significa…

Te quiero mucho, mi Carlitos. Tenemos un librín pendiente (y también unas cuantas diabluras…)

Poeta V

December 11, 2005


… y es el quinto porque cumple cinco años de garabatearse electrónicamente (la imagen, por supuesto, pertenece a esa celebración que ha hecho su autor).

Como si de un mosaico para armar se tratara, como nuestro reflejo en un espejo en la noche, el poeta narra sus azules y sus largas caminatas. A veces se cruzan con las nuestras, y no hay nada como leernos en las generosas letras ajenas. Reconocernos en una voz extraña, pero cómplice.

Yo le leo desde que era otra, y aquí sigo, visitando el espejo y percibiendo que también refleja distinto. Les regalo también a Francesc Picas, para que caminen, se azuleen y se trocen en mosaicos benditos.

Que siguin molts anys més, Francesc! i que, tant de bo -ojalá- , mirall i reflex continuïn creixent, i malgrat això, continuïn reconeixent-se en detalls i memòries. Abraçades entranyables…

El Poeta II

December 9, 2005


Los aztecas, esos bárbaros que sacaban corazones con cuchillos de obsidiana y se comían a sus enemigos, declaraban “libres del pago de pecho y tributo” a los tlacuilos, los escritores de entonces, “porque son escribanos de todo lo que ha pasado y lo que pasa, y dan a entender todo, son estimados porque componen y cantan todo lo pasado y lo que pasa y lo que creen, y saben sus historias y todo lo de sus creencias y son sabios en esto y muy tenidos…”

Manifiesto de los creadores, en Sogemitas, la web de los estudiantes de la Sociedad General de Escritores de México.

Alhambra

Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros
grata la música del zéjel
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un dios que está solo
grato el jazmín

Vano el alfarije ante las largas lanzas de los muchos
vano ser el mejor
grato sentir o presentir rey doliente
que tus dulzuras son adioses
que te será negada la llave
que la cruz del infiel borrará la luna
que la tarde que miras es la última

Jorge Luis Borges, Granada, 1976.

En Granada uno, de tanta poesía, se vuelve poeta. En el camino que lleva al palacio rojo los árboles han decidido resplandecer como oro, miel, luz. Los árboles bailan una canción bella y triste que les arranca pequeñas gotas como flechas. “Están lloviendo hojas”, dijo la musa Claudia. Ambas esperábamos pacientemente a que cada una de esas lágrimas nos rozara el hombro, el cabello, ese corazón que vive en los labios.

Y allá arriba, sin saber a dónde mirar, hipnotizadas por el sol que nunca derrite los blancos helados de la Sierra Nevada (”¡los volcanes!” se oyó exclamar en nuestras cabezas), en la fortaleza que habría de imponer a los infieles (infieles, infieles, infieles que osaron representarlo a Él con sus mismos rostros, infieles que conviertieron tantos sueños en piedra); ahí en la filigrana de las habitaciones encantadas sentimos aquella reverencia infinita por lo que somos capaces de crear en nombre de la reverencia misma…

Alhambra, sublime encaje bordado alrededor del nombre de Aquél, con el hilo de su dulce aliento, con la fragilidad de su fría, hermosa, inexplicable voluntad.

Se dice que es uno de los libros más grandes que se han escrito. En sus paredes puede leerse, y sentirse, la reverencia escrita en múltiples frases, poesías y alabanzas. Si quieren beberlos como leche y miel, aquí podrán encontrar algunos.

Con dedicatoria

November 22, 2005

Inspirada por varias luminosas reflexiones y respuestas de las hermosas mujeres que han expresado lo que piensan respecto al post Ya van varias…, podría decir “¡qué pinche mala suerte! me tengo que conformar con que a algún fulano le satisfagan mis caderotas y mi cara cachetona, sin importar todo lo maravillosa, brillante, sensible, etcétera, que pueda ser… ¡el mundo es un ASCO!”

Ejem, bueno, en lugar de eso (que bueno, no lo dije en realidad) cito un maravilloso fragmento del libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés:

El cuerpo es como la tierra. Es una tierra en sí mismo.
El pecho en todas sus formas desarrolla la función de sentir y alimentar. ¿Alimenta? ¿Siente? Entonces es un buen pecho.
Las caderas son anchas y con razón, pues llevan dentro una satinada cuna de marfil para la nueva vida. Las caderas de una mujer son batangas para el cuerpo superior y el inferior, son pórticos, son un mullido cojín, asideros del amor, un lugar detrás del cual se pueden esconder los niños. Las piernas están destinadas a llevarnos y a veces a propulsarnos; son las poleas que nos ayudan a elevarnos, son un anillo para rodear al amante. No pueden ser demasiado esto o demasiado lo otro. Son lo que son.
En los cuerpos no hay ningún “tiene que ser”. Lo importante no es el tamaño, la forma o los años y ni siquiera el hecho de tener un par de cada cosa, pues algunos no lo tienen. Lo importante desde el punto de vista salvaje es si el cuerpo siente, si tiene una buena conexión con el placer, con el corazón, con el alma, con lo salvaje. ¿Es feliz y está alegre? ¿Puede moverse a su manera, bailar, menearse, oscilar, empujar? Es lo único que importa.

eso es lo que tengo…
poemas
grandes muslos
pequeñas tetas
y

muchísimo amor.

Yo siento, y pienso, y vuelvo a sentir, que si yo fuera un chico (o una chica con buenos gustos), estaría encantado de sumergirme en una Karla, una Claudia, una Alejandra, una Anabell, una Amelia, una María… Porque sean muchos o discretos los pechos, abundantes piernotas o vientres curveados, cada una es como un templo en el que adorar a la vida en jardines, manantiales, salones llenos de manjares y melodías.

Así es: brindo, desde aquí, por la belleza de mis amigas (ustedes perdonarán que brinde con gaseosa, ustedes alcen sus copas con lo que más les guste).

¡Salud!