Describa el cielo

El Perrito, que (no me canso de decirlo), tiene olfato para hallar bellezas, me mandó este tesoro de blog, dedicado a reunir cartas, sólo cartas, tinta estampada en papel por el golpe de una máquina, o trazada por una mano que deseaba alcanzar a otro, lejano, inasible. Una de esas cartas propone algo que me parece muy lindo:

La traducción es, más o menos, la siguiente (respetando la ausencia de mayúsculas):
buenos días
usted está invitado cordialmente a participar de el correo del cielo (primer evento). el correo del cielo es un evento artístico en el que selectos artistas de diferentes campos han sido invitados a describir el cielo.
apreciaría enormemente si usted se tomara el tiempo para llenar la tarjeta adjunta y dejarla en algún buzón de correos (el envío ha sido prepagado).
actualmente estoy en la búsqueda de un lugar apropiado para llevar a cabo el evento. usted será informado de la fecha y el lugar de la exhibición.
muchas gracias.
disfrute el cielo.
j c jaymes
coordinador: correo del cielo (primer evento)
El proyecto circuló en aire, mar y tierra más o menos entre 1974 y 1978. Recibió muchas respuestas, algunas de ellas de personajes como Isaac Asimov o John Cage (pueden verlas aquí).
Encontrarme con esto fue una de esas epifanías, o acuerdos, o puntualidades encantadoras del azar, pues resulta que llevo varios días mirando hacia arriba (los ojos entrecerrados, la boca abierta) tratando de descubrir un par de líneas que dibujen al cielo tan claramente como los personajes blancos y mullidos que desfilan por él en la desgajada forma de las nubes: cangrejos sonrientes, mariposas gigantescas, máscaras de conejo. Y luego digo al teléfono “Estoy viendo una nube que tiene forma de cangrejo”, y eso es todo. Es mi torpe intento de condensar la maravilla, de enviar una postal contestando la amable solicitud: “Describa el cielo”.
La verdad es que los días de aislamiento forzoso (este cuerpo traicionero, estos bonsáis que se hinchan en mis pulmones) me han puesto nostálgica respecto al aire, el firmamento, el vuelo de los pájaros. Así que me gustaría invitarlos a ustedes, cuatro (4) queridos lectores, a que hicieran lo mismo en el espacio para comentar que ofrece este castillito. No se preocupen ni por la forma ni la extensión, todo será bienvenido en estas paredes translúcidas, desde las que podemos ver el motivo de nuestra intriga. Dejen sus propuestas (o si hacen dibujitos u otras monadas envíenlas a lachicadelsiglopasado@yahoo.com.mx) y ayúdenme a reconstruirlo aquí dentro. ¿Sí?
Porque estoy segura de que mi sola palabra no vale. De que ese misterio último, esas gotas mínimas suspendidas en un negro encaje, este manso monstruo azulado que nos guarda, se teje, de alba a crepúsculo, con el tibio vapor de nuestros alientos.
Los espero.








