Amapola, lindísima amapola

Alguna vez leí una idea de Patricia Highsmith que me impactó: “Si alguna vez escribo algo sobre mi abuela, tendrá que ser brillante, si no, mejor nunca lo haré.” Recuerdo haber pensado en ese instante qué carajos iba yo a hacer cuando llegara la hora de despedirme de Abuelita Paulina, y con una punzada en el estómago fui y le marqué por teléfono para escucharla a siete horas de distancia. Uf, descansé, colgando después de decirle que la quería.
Pero ese momento llegó hoy, hace un año.
Entonces escribí algo para mi familia, tratando de contrarrestar mi inutilidad. Lo revisé para publicarlo aquí, pero ahora que lo leo no, no es suficiente. Escribí también un momento de las dos. Pero está desprovisto de tantas cosas. Sí, tendría que ser perfecto, y nada de lo que he hecho alrededor de ella lo es. Así que, siguiendo el ejemplo de Patricia Highsmith, opto por omitir todo ensayo sobre Doña Paulina.
Pero hay algo que sí puedo hacer. Recoger, como poseída, el eco de sus palabras en el jardín de mi memoria, como si ella estuviera reuniendo manzanas en su delantal y saliera corriendo de pronto con su larga cabellera de los quince años siguiéndola con sutil retraso, yo levantando los frutos que va abandonando en la carrera, como si ella fuera el conejo blanco y yo Alicia, desesperada por devolverle sus guantes. “¡Ei, espera!”
No necesito vejigas para flotar (No necesito la ayuda de nadie)
Hijo (todas éramos “hijo”)
El ese ser (el nécessaire, su neceser azul)
Guaymas (Wal-Mart)
Comita (Comadrita)
Por algo dios me dio estos brazos (golpeándoselos. Variación de la primera frase)
Mejor ni hubiera dicho nada (golpeándose los labios)
Portaviandas (mi lonchera)
Chancaste (el asiento del café que se queda en el…
Pocillo, olla pequeña, como una taza, de peltre o de barro)
El cajete del perro (el plato de la mascota, gato o perro)
El espaguete (el spaguetti)
Los anális (los análisis)
Ni que lo tuviera de oro (No valía la pena ese hombre)
Y yo tengo un hambre… (Hubo una carambola en la carretera. Bajábamos a ver qué le había pasado a nuestro coche y a ayudar a los demás. Ella sólo podía pensar en la comida)
¿No tendrá un cigarrito? ¡Uno, nomás! (A mis amigos fumadores invadiéndolos a hurtadillas, escondiéndose de nosotros. Fumaba como un chacuaco, y con tanto placer…)
¡Pero bastante! (para cualquier cosa)
Be siendo buy bala… (”Me siento muy mala”, voz constipada que se desconstipaba en cuento acababa de pronunciar esta frase)
Mi negosh, me decía mientras me bailoteaba sobre sus rodillas. Me mordía los brazos la frente, la cabeza, con sus dientes burlones. Y entonces me cantaba:
Corazón santo, tú reinarás, tu nuestro encanto siempre serás… tengo su voz aquí, en mi oído, ahora. No tengo miedo a tu fantasma, abuelita.
Eras reteocurrente,
me dijo riendo, recordando cuando yo era niña y jugábamos al mandado. Y fue éste nuestro último momento, acostadas juntas en mi cama pequeña y triste porque ella ya iba y veía. Yo la tomaba de la mano. Su mano ancha y chueca, con anillos de cobre y una pulsera que parecía una serpiente color turquesa.
Hace poco mi mamá se quedó lívida escuchando una canción,
Con los ojillos aguados me dijo “Esa canción era la que mi papá le cantaba. Por eso le decía Doña Pola”.
Vivo pegada a esa canción, como si con ella pudiera alcanzarla. Hay tantas manzanas tuyas que aún tengo que recoger, viejita loca.
Ojalá alguien que se tope con esta lista usara alguna de sus palabras. Y así ella seguirá viva también en los breves alientos de los desconocidos, amapolas transparentes escritas en el aire.

Me encantaría contar tantas cosas de mis abuelos a partir de leerte. Es tu espacio, así que no lo haré, pero esa invitación a usar alguna de sus palabras es seductora. Yo he querido trabajar música electrónica con las frases de mis abuelos (todo el tiempo contestaban con frases o canciones). Necesito un DF que me ayude … nomevuelveallevarotragallinaelcoyote (ponchis ponchis) el coyoteeeeee (pzzzzzzzzzzzzzzziiii) el coyoteeeeee.
Felicidades, repito, me encanta cómo escribes.
Comment by Roberto Remes Tello de Meneses — May 13, 2009 @ 3:03 pm
Dice: Necesito un DF que me ayude
Debe decir: Necesito un DJ que me ayude
Comment by Roberto Remes Tello de Meneses — May 13, 2009 @ 3:04 pm
Cervecita, como siempre, me llenas los ojos de lagrimitas, al más puro estilo ChillyWilly… Mientras las más escurridizas se apropian de la punta de mi nariz, me hago la promesa de decirle cajetes a los platitos de Fritz y Tomás, de escuchar la lindísima amapola toda la mañana y de llenar de besos a mis abuelitas la próxima vez que las vea.
Te quiero tantísimo…
Comment by CervezaClara — May 13, 2009 @ 3:54 pm
Llegó el invierno a Lima y constipado le digo a Doña Pola: “Be siendo buy bal”.
Comment by enrique — May 13, 2009 @ 5:10 pm
Lleguen tus palabras hasta el cielo de las abuelitas (y de las mascotas, que está ahí nomás, a tiro de piedra -diría mi abuelo-). Con la mitad de tu dulzura y un destello de tu sensibilidad les alcanzará para hacerse un vestido de fiesta, y un delantal para recoger manzanas. Te abrazo juerte y claro.
Comment by Luza — May 14, 2009 @ 6:08 am
Ayy Gabyyyyy!!! Hasta ahora caigo en cuenta que este es el post completo de las abuelitas… Llegaba del cafe baratito con un cuadrito de “raiscrispis”, alternando ambas comidas, empecé a leer y fui comiendo despacito. Se me llenaron los ojos de lágrimas…
Que bella tu abuela, como una niña… Cuándo será el momento en que paulatinamente regresemos todas a ese estado donde recordamos con el cuerpo y con la mente nuestra venida al mundo.,
Quiero “¿No tendrá un cigarrito? ¡Uno, nomás!” (Justo hoy que decidí no volver a comprar una cajetilla) y El espaguete!
Muchos besos y cariños
Comment by Gaby de la O — May 15, 2009 @ 6:44 pm
Roberto:
La frase es un tesoro, hay que mantenerla despierta
¡Abrazo!
Cervecita:
¡Sí, cajetes! Pues muchas gracias. Y llénalas de besos. Y cantemos juntas la lindísima Amapola. Yo también quiérote tantísimo.
Quique:
Cuídese y abríguese, cual abuelito. Y cuando se sienta buy balo, reciba cariños chilangos
Laludza:
Gracias por el cielo de las abuelitas. Tú me lo regalaste y sonrío cada vez que lo recuerdo. Abrazos y estrujones cursis, linda, como siempre.
Gabytina:
El ricecrispis tristón fue muy lindo. Son tuyas, todas las que quieras, las palabras de Doña Paulina. A la próxima, las usamos juntas (o comemos espaguete). ¡Besitos!
Comment by Gabriela Damián — May 19, 2009 @ 5:42 am
Ay Gaby, leyendo sobre tu abuela me acordé de la mía. Tienes razón como Paty la tiene, las abuelas son sagradas. Por cierto, la mia también decía portaviandas y W-O-W lo de ni que lo tuviera de oro, de antología la Doña Paulina. Besos miles.
Comment by Ana — May 21, 2009 @ 2:35 am
A mí de Highsmith siempre me viene la cabeza su novela Carol. Lo que sí te puedo decir es que me han emocionado las frases de tu abuela, que a veces saber la manera en la que uno se expresa es bastante para conocerla… Y me has hecho acordarme de mis abuelas, allá donde estén…
Comment by Mado Martínez — June 5, 2009 @ 2:46 pm