Debajo de esas dos cejas

Siempre quise tenerlos azules… BOTONES azules, no ojos, desde luego.
Dios mío, estoy obsesionada con Coraline. ¡Y yo que perdí para siempre ese libro! (Suspiro)
Tendrán que soportarme. Porfavorporfavor, alguien comparta conmigo la fijación.
Mientras, sueño con arpas, ratones que tocan la trompeta y gatos cómplices.
Con arañas malas no. Por lo menos hoy no.
Güenas noches.

Yo también lo perdí…
Comment by ól — February 22, 2009 @ 6:18 am
Yo no lo tengo pero vi la película y a mis hartos 20 años hubieron partes que me asustaron…amo el stop-motion y está tan padre que no me importo verla en español
Comment by Ana — February 23, 2009 @ 5:32 am
Nooooooooooooo!!!! No te pongas ojitos de botón por que los ojos de botón son duros e inmóviles como las piedras, no te los pongas de ningún color, mejor ve al Starbucks y di que te llamas Coraline o hazte trenzas para tu clase de las siete o come dulces caducados y chiclosos con polvo. ..
Yo también estoy obsesionada, tratando de inventar un trenesito que sirva el té (y una lámapara de amapola, y un circo erótico)
Mejor pégale los botones a las niñas malas que siempre andan en las historias de las niñas buenas
Mira Fulanita te hice una muñeca para que te vayas a vivir al otro lado del muro (con arañas e ilusiones tontas)
besos
Comment by Coquelicut — February 23, 2009 @ 5:45 pm
Ól:
…pero los reencontraremos, leyéndolos juntos
Ana:
Oh, sí, no importa la edattt, ¡asusta la bruja mala! ¿Cómo puedo visitar tu blog? No sé llegar
Besitos.
Amapola queridísima:
Va, ¿por qué no fabricamos muñecas con ojos de botón y las repartimos? ¡Mwahahaha!. Por cierto, te tengo un regaloso.
Yo te ayudo con el trenecito, y el circo.
Abrazos sin fecha de caducidad.
Comment by Gabriela Damián — February 26, 2009 @ 1:15 am
La hermana de mi padre quería sacarle los ojos porque los tenía azules. Siempre le obsesionaron los ojos de mi padre. Mi hermana y yo tenemos los ojos cafés. Creo que ninguno de los dos consideró relevante el color de los ojos. Yo sospecho que en la siguiente generación, si es que la hay, habrá ojos claros en casa. Hay de donde heredarlos.
Los hijos deben ser siempre igual de queridos si son gays o heterosexuales. Pero preferiríamos un hijo buga. Los hijos son igual de queridos tontos que inteligentes. Pero los preferiríamos inteligentes. Ricos que pobres. Pero los preferiríamos ricos. Guapos que feos. Pero los preferiríamos guapos. Con ojos claros u obscuros, pero nos satisfaría muchísimo que tuvieran unos preciosos ojos azules.
Yo hoy en cambio quiero mirar bajo mí unos ojos negros, unas cejas espesas, un alma morena y tres botones negros como la noche coronando dos montañas obscuras y bloqueando el paso a una selva densa e impenetrable … pero en la soledad, igual los querría si fueran azules.
Comment by Roberto Remes Tello de Meneses — March 29, 2009 @ 6:22 am