Calzonzotes de abuelita (asuntos invernales)

March 6, 2008

Este post lleva cociéndose mucho tiempo, y quizá ya sea hora de publicarlo.

Mi abuelita y yo compartimos espacio: ella duerme en la cama y yo voy y vengo entre cajones y zapatos dentro del cuarto por las mañanas. Una vez, mientras me vestía (ya me acostumbré a esa mirada escrutadora sobre mis carnitas) abrió los ojos como platos y me dijo

¿A poco esos son tus calzones?

No fue el tamaño lo que llamó su atención. Fue quizá que eran negros, con unas lindas florecillas bordadas. Quizá allá por los años cuarenta no eran propios de una “muchachita” como yo, aún soltera y “de familia”.

Dije que sí, y Doña Paulina nomás alzó las cejas. Otros días, otras preguntas:

¿Así te vas a ir? Tápate un poco
¿Qué haces en esa máquina?
¿Por qué no estás trabajando?
Bueno, ¿y para qué sirve lo que haces?

Para nada, abuelita, tal vez. Escribir no será muy útil, pero alguien tiene que hacerlo. TIENE qué; esto nunca he sabido cómo explicárselo.

Extraño estas preguntas hechas con incredulidad, sus pantuflitas acechándome de espaldas. Después del coma diabético, necesita ayuda para casi todo: ir al baño, sentarse, pararse, caminar. Y sobre todo, ayuda para no sentirse sola.

Aquí estamos las dos en casa, solitas. Pero son soledades tan distintas, que me siento culpable hasta de escribir. He ahí, queridos dos (2) lectores de este castillito, una de las razones de que este lugar esté tan polvoso y con telarañas. Pondré un vals en el salón, a ver si esto se anima un poco.

A ver si yo me animo un poco.

12 Comments »

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  1. A ver si todos nos animamos un poco…

    Comment by Benjamín — March 8, 2008 @ 9:18 am

  2. ¡Has vuelto!
    Qué gusto.
    No estás solita, ni tú, ni tu abuela.
    Te bienvengo.
    Te abrazo.
    Te acompaño.
    Ánimo! Y esos chones: a la basura, indecente!

    Comment by Ana Elena — March 12, 2008 @ 6:50 am

  3. Me da gusto ver que escribe de nuevo. Alguien efectivamente TIENE que escribir.

    No sé qué más decirle, quizás “admiro sus escritos”

    Comment by FarEden — March 15, 2008 @ 5:19 am

  4. Gabi: Bienvenida, repito, ya que una chica más guapa te lo dijo antes que yo. Hoy volvieron mis padres de Argentina. Papá llegó junto con mamá, pero no está ahí. Ya no está tanto como antes, para nada como era antes. Mi soledad y la de él. Nos enfrentamos hoy, casi lloro pero las mujeres no lloramos delante de nuestros padres seniles. No si algo de complejo nos queda en el corazón. No si ese hombre alguna vez tuvo mucho de super héroe.
    Ahora sí lloro. Aunque me llore lo infame, la culpa de escribir, qué bueno que volviste. No es lo mismo aquí que en otras partes. Aquí somos más amigas. Gracias. Ya no te vuelvas a desaparecer.
    Besototes.
    Luci

    Comment by Lucía Malvido — March 18, 2008 @ 11:27 pm

  5. Gaby!!! Qué bueno que volviste!!! Mi abuelita es zen, ella entiende de calzones y tangas, entiende de depilarse y de hacer yoga todas las mañanas. Creo que la que no está en onda soy yo… tache para mí :(

    Comment by Biquie — March 19, 2008 @ 5:04 am

  6. Naranja dulceeee, limn partiiidooo. Te doy abrazos y todo lo que me pidas, perro querido.

    Comment by Perro — March 19, 2008 @ 10:36 pm

  7. Mr. B

    Anímeseeee. Yo me animaré si le veo pronto. Ya compartiremos pesares y necedades.

    Ana querida:

    Gracias. Cursísimamente acompañadas, gracias al señorrr…

    FarEden:

    Gracias por la visita, y con toda sinceridad digo que espero encontrarnos aquí más seguido!

    Lucy:

    Chille, reina, chille. Y esté, estar es muy importante. Tú sabes hacer eso muy bien, mi Lucy. Cuando estás uno se siente contento. Abrazos y cariños por partida virtual y real.

    Biquie!:

    ¡eeehhh! lo prometido es deuda. Héme aquí. Y ¿sabe qué? usted me gusta así, demodé, jiji. Besitos.

    Perritolinoooooooo!

    Naranja dulceeeee…
    Es necesario un homenaje a ese fabuloso “tema”.
    Necesitamos perfeccionar el dueto, lástima que no tenemos cerca a nuestro único escucha…
    ¡Gracias por la visita!
    ¡Te quierrrroooo!
    ¡Guau! ¡Guau!

    Comment by Gabriela Damián — March 24, 2008 @ 9:13 pm

  8. Siempre recuerdo a mis abuelas. La materna era muy maternal, pero algo triste. La paterna era más solitaria y cariñosa, pero no con todos. Ambas vivieron sus vidas de madres lejos de mis abuelos, a los que también guardo en mi mente como aquellos personajes inmovilizados en antiguas fotografías en blanco y negro. Distantes. Ya hubiera querido que alguno de ellos me tome de la mano y me lleve a ver un atardecer. O que me cuenten alguna historia o leyéramos juntos. O que me dijeran, mientras te escribo, que fuera a trabajar.

    Comment by Enrique — March 26, 2008 @ 5:39 pm

  9. No tuve abuelos. A la abuela paterna no la conocí. La materna fue una extraña, hostil. O sea, no tuve abuela tampoco. Ni la tengo, pues, si a esas vamos. Siga mostrándole sus calzones para activarle el pensamiento, que ese ejercicio mental le va a hacer bien. Y cuídense ambas, porque estar es bueno, pero escribir es mejor.

    Comment by Cavalier — April 7, 2008 @ 5:57 pm

  10. Enrique:

    Sí, los cuentos son importantes… pero lo bueno es que también nosotros podemos inventarnos un cuento en el que una abuela cuenta un cuento… y así…

    Comment by Gabriela Damián — April 10, 2008 @ 5:37 am

  11. Hola, he venido de rebote y tu historia me ha llegado al alma, es una delicia este post, enhorabuena
    Dita

    Comment by Dita — June 12, 2008 @ 10:16 pm

  12. Querida siempre tan sentidad y sublimemente intensa, con esa imágenes que creas en tu escritura. Como ves? no sólo hay dos lectores. Un beso amiga, de la princesita inca, como me llamas.

    Comment by Ibis — June 13, 2008 @ 9:41 pm

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