Una palomita

May 24, 2007

A mi bandeja de entrada ayer llegó lo siguiente:

INFORMACIÓN DEL EVENTO:

Evento :Björk en el Guggemheim
Fecha :13/07/07
Local :Explanada Guggemheim
Hora de apertura :19:30

HORARIO:

Evento Hora
———————————————–
Artista Invitado 20:30
Björk 22:00

ENTRADAS COMPRADAS: 2

¿Saben, queridos 21 confesos lectores (¡el númere crece!), lo que eso significa?

¡Significa que voy a estar en la misma ciudad, en la misma explanada, a la misma hora que BJÖRK!

¡BJÖRK! ¡EN EL GUGGENHEIM!

¿Saben cuánto tiempo he esperado para ver a esta cabrona? ¿Saben que me sé todas sus letras? (¿Y que aún no he comprado el nuevo disco porque me he quedado en la pobreza por este caprichito?)

El día después ya podré ponerle una palomita a una de las cosas que tenía que hacer antes de morir.

“Boleto de avión: 10,000
Entrada al concierto: 550
Ponerle una palomita a tu lista: No tiene precio”

Tampoco tiene precio volver a Barcelona, ni ver a mi perrito, que ya me espera moviendo la cola.

La muela y el juicio

May 2, 2007

Después de dos días de fiebre inexplicable y otros más de hocico malhumorado, descanso. Un buen dentista me quitó una de mis muelas del juicio. Como me porté bien, me la entregó dentro de un ratoncito de plástico morado (yeah!). Pero volvamos un poco más atrás, que el episodio tiene “mensaje”.

MENSAJE UNO:

Cuando el doctor me pidió la descripción de los malestares, le dije lo que descubrí por la mañana: “esa criatura diabólica me saludaba desde el fondo del espejo, burlándose de mí como una blanca y diminuta pesadilla” Mientras yo trataba de hacerle comprender mi dolor, escozor, hinchazón y desesperación, el dentista se hundía en su asiento como con vergüenza. Al final sólo dijo “Y todo esto fue por un absceso en la muela, ajá.” Entonces pensé que cada persona termina mirando al mundo con los ojos que ellas mismas se han fabricado, graduándolos como cristales a través de la profesión, de las obsesiones, o de lo que uno hace cuando no hace nada.

Para mí, la escritura es una de esas cosas que inventó el diablo, capaz de contagiar todos los centros que puede tener una vida: el trabajo, la familia, el amor, el tiempo. Yo no podía contestarle de otra forma porque así es como percibo al mundo.

Pobre del dentista, y también pobre de mí: él ve abscesos; yo pesadillas.

MENSAJE DOS:

Las muelas del juicio son una huella de la “animalidad” humana. Servían para ayudarnos a masticar los alimentos cuando aún no teníamos idea de que podíamos cocerlos. Existen ya personitas que nacen sin una sola muela del juicio: los nuevos seres humanos despojados de lo inútil. Quizá dentro de cien años habrá quien se burle del MENSAJE UNO (si éste, providencialmente, llegara a preservarse), y lo que un día, salido de mi propio cuerpo, me hizo sufrir y pensar y escribir; la experiencia de humanidad frágil que me une ahora con mis semejantes, no significará nada, para nadie.

O quizá sí. Quizá para un dentista del futuro que sepa ver, en los abscesos, pesadillas.

Y como postre, una interesante colección de vestigios evolutivos. No olviden lavarse los dientes después.