Diez días

November 21, 2006

No sé a qué hora seis meses se convirtieron en diez días, y creo que esa ignorancia es una fortuna: México D.F., ahí te voy de nuevo.

Hoy, 20 de noviembre, a 96 años de la Revolución Mexicana, unos cuantos muchos mexicanos nos reunimos para reflexionar y pachanguear. En la Universitat Autónoma de Barcelona se oyeron sones jarochos y muy buenas ideas expuestas por gratas amistades en una mesa redonda mientras al otro lado de la pared, en la Sala de Cinema, proyectaban la película Crash. Luego nos fuimos a comer a la cafetería de Letras, había alubias y/o lentejas, pescado (”sabe a refri”, dijo Carlos), y una especie de embutidos delgados, como con forma de dedo (y eran como cinco). Así que yo comí un bocadillo de queso con tomate.

Después me entró una de esas tristezas inevitables de trancazo. Tomé el Ferrocarril y justo a las cinco de la tarde, la hora de la salida de las escuelas, los vagones se inundaron de chavitos y chavitas alegres, risueños, gritones. “Qué jóvenes”, me dije con gusto y en suspiro. Hacía mucho que la anciana de mis ojos no hablaba en voz alta. Pasé por una boutique chocolatera glamour y mi tristeza se asomó por mi lengua y me obligó a comprar una enorme palanqueta de chocolate con leche y almendras a manera de medicina. Oh, el Eixample al atardecer, oh, el chocolate con leche, oh, almendras en mis muelas.

Llegando a casa, Claudia, María y yo nos pusimos a trabajar en la Ofrenda Para las Mujeres que Cayeron en la Trampa, un gran altar de día de muertos dedicado a esas maravillosas féminas que nos infunden esperanza y a la vez miedo por su trágica vida interior (Elena Garro, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf) que presentaremos con RadioPaca en el Centre D´Art Santa Mònica la próxima semana. Después, una mujer vino a sentarse en nuestro sofá porque quiere colaborar en la radio. En catañol nos contó que estuvo quince años deprimida. Pero ahora está contenta.

A las ocho, en la Plaça del Diamant, en el barrio de Gràcia, mexicanos y variopintas nacionalidades nos reunimos para seguir festejando el 20 de noviembre. Se proyectaron algunos videos sobre el conflicto en Oaxaca, incluso se estableció una conexión telefónica con algunas personas del estado. Decían que la PFP estaba enfrentándose con civiles en el zócalo, que las cosas no estaban tan padres. Y el corazón se nos hizo chiquito cuando nuestros cuates, con hermosos trajes jarochos, bailaron La bruja. “La brisa que levantan sus faldas blancas hacen bailar a las hojas secas de los árboles”, observó el Perrito, poético, como siempre.

Cenamos en un libanés comida que es imposible que no sea deliciosa, aunque una mujer me regañó por una broma mensa que dije en voz alta y que no entendió. El humor mexicano y el árabe son un tanto incompatibles, ay de mí que de forma diluida tengo los dos peleándose en mis venas. Y después el Perrito y yo nos fuimos al Antikaraoke del Sidecar, un bar que está en la Plaça Reial. Es Antikaraoke porque es puro desmadre rockero, nada de cantar a Bisbal o Alejandro Sanz: ¡Green Day y Guns n´Roses son las estrellas! Platicamos con tres chicos de una de las cercanías de Barcelona. Y al despedirnos, uno de ellos me dijo una de esas cosas bonitas que ya no se dicen (y menos con tanta inocencia): Por favor, no cambies nunca tu perfume.

Lo mismo le diría yo a los arbustos de esta tierra que en la noche encienden el aire hasta casi entibiarlo con su aroma.

¡JA JA JA JA! (3)

November 6, 2006

Lamentablemente, no puedo colgar aquí un video de YouTube que ha sido la alegría de este hogar durante la última semana, pero si hacen clic sobre esta imagen les aseguro que su vida cambiará. ¡Disfruten, queridos mortales, del arte de CHIRUUU!

Más de Bollywood, regalo de la India al mundo, aquí.

Más Fotos

November 5, 2006

SUSHIMAÑANITAS

El queridísimo Perro cumplió años. Es por cuarta vez una persona totalmente nueva. Sus amigos le celebramos en un restaurante japonés con buffet giratorio. Como éramos siete, tuvimos que dividirnos en dos mesas separadas por la barra en la que desfilaban los manjares orientales de variadísimos colores y texturas. Los asistentes posan para la foto de la siguiente forma: Ainhoa, sensual pelirroja de Huesca, abraza a Alecita glamour, que desde el lugar de Roberto y el mío parece que anda encuerada (trae una blusa strapless). María la artista concetual bosteza risueña y espulga un camarón con los palillos chinos (esta vida es dura), Robertoelguapísimo mastica trabajosamente un pedazo de ¿lomo? ¿cerdo? ¿alguna clase de… pez? Carlos, que no sabe que al día siguiente estrenará tenis, no deja de cazar cualquier platillo con pinta exótica y sobrenatural mientras nos saca las risas; Claudia y su cabello más bonito que el satín apagan la velita que improvisamos (un palillo chino incandescente) mientras sus ojitos expresan con melancolía que sabe que este momento es único. Yo, con un vestido-lencería y pantalones pal frío, me guardo nuestra juventud en una bolsa de seda invisible.

GIRONA INVADIDA

La Catedral de Girona tiene rincones hasta los que llega la luz plateada de la luna llena. Hay ecos, cuántos, de todo lo que han escuchado estas piedras, por lo que no es de extrañar sentir sobresaltos o escalofríos al menor estímulo visual/auditivo/táctil. Nos metemos los cinco que vamos en excursión nocturna a una estancia en ruinas, disfrutando del viento frío, aire noble que se deja respirar fácil. Yo me pierdo, siguiendo esa mala costumbre de pasear gozosamente por los cementerios, con el insensato deseo de toparme de bruces con un espíritu. Pero los espantos llegan, claro está, con una estrategia más original, y un grupo de japoneses pálidos me dio el susto de mi vida cuando salieron de la nada, alzándose sobre uno de los muros, dirigiéndome una habitual sonrisa nipona que en ese momento fue diabólica. El resultado: mi corazón ya sabe lo que es dejar de latir, y el Eduardoelyagranescritor tuvo que aguantar a la Damahistéricadelsiglopasado refugiándose en las solapas de su saco. Después del entuerto, a los caballeros les dio por cantar rancheras a viva voz por todo Girona, con todo y grito mariachero. Cruzando uno de los puentes sobre el río, una de Juanga produjo ondas en el reflejo de las casas viejas de una Edad Media que nosotros, Cielito Lindo, imaginamos como de cuento. “¡Viva Méjjjico!” nos grita un señor que nos ve pasar, abrazados, gritones. Mexicanos y felices.

EL PIZARRÓN ROSA

En casa hay un pizarroncito que cuelga entre la cocina y el baño, uno de esos pequeñitos en los que se escribe con plumón y se borra pasándole la mano por encima. Ahí hemos dibujado abrazos de cumpleaños para el Perro, y también María nos comunica cosas:

Claudia llamó tu

prima para

Feliz Cumpleaños

Y la otra contesta:

GRACIAS MARÍA

Me la imagino anotando estas cosas por la mañana cuando nosotros aún dormimos, con ademanes silenciosos como una hadita, el hada del plumón azul, que se ríe “ji, ji, ji” y que se ha enamorado de un esqueleto de papel maché. El esqueleto es un catrín desnudo pero muy elegante. Luce en su cráneo pelón una hermosa mariposa de colores vivos. María tiene ya también los huesos de azúcar. Entre todas nos contagiamos el alma sin remedio.