La Maldición del Calendario
A algunos les da miedo la muerte, la obscuridad, las alturas, el fuego, las ratas, las cucarachas, los elotes con pelos, los relámpagos, las aguas profundas, los ratones, las arañas, los payasos (horror), los abogados, los cocodrilos, las abejas, los temblores…
A mí me dan miedo las fechas. Tengo una memoria espeluznantemente precisa para los días, los meses, los años, una especie de reloj interno que funciona contra mi voluntad y mi conciencia. Lo que más me impresiona es que opera con tal independencia, que a veces mi comportamiento ha sufrido un cambio inexplicable hasta que me asomo, desconcertada, a los números de un calendario. He desarrollado un miedo respetuoso a esa máquina perversa de recordar aniversarios, que vive entre mi corazón y mi estómago.
Y con un escalofrío en la espalda descubro que no es un miedo sostenido en la nada, y que no hay nada que yo pueda hacer para que los días se repitan una y otra vez, una y otra vez…
