Luna llena

Hoy hay luna llena. Como hace un mes. Caminamos rumbo al nuevo piso. Ilumina como una de las farolas del Passeig de Sant Joan. Imagino que el mar debe estar mareado de tanta y tan bien dotada luna. La gente se detiene “¡Mira!” y le toma fotos. Aún nos detenemos a observar las cosas, rodeados de semáforos y cemento, pero nos detenemos. Yo también me mareo.
María está en México, así que por ahora sólo los perros habitamos este piso. Niels, con todo y sus telenovelas chafas, su voz diez decibeles por encima de lo aceptable (hasta hace un mes descubrí que casi no escucha con el oído izquierdo) y sus comentarios misóginos… hace falta. Roberto está a doce cuadras, pero lo extraño, extraño su caminar de vela encendida, sereno y alto, por la casa. Alejandra deja un hueco inmenso, aunque ayer tuvimos toda una tarde juntas. Despedimos a una amiga suya que regresa a México. “¡No puedo creer lo rápido que pasó el tiempo” decía, frente a nuestras miradas entre envidiosas y compasivas. Martin, el alemán rampante, dijo que se quedaría en Barcelona “por tiempo indefinido”. Pienso que de alguna manera, estando aquí o en otro lugar, todos nos encontramos en Barcelona por tiempo indefinido.
Hay una frase que me gusta tanto como me entristece “La vida es una larga fila de personas diciendo adiós”. Para muchos, Barcelona es un no-lugar, una estación de tránsito. “No te enamores en Barcelona” “Es un lugar de paso” “Nadie se toma en serio ni trabajos ni afectos en Barcelona”. Yo no sé, lo veo de manera distinta. Aquí se echan raíces a las que les crecen alas que vuelan por otras latitudes. O quizá es como la luna, que viene y va. Todo viene y va, la misma gente viene y va.
Desde la habitación de Claudia se tiene una vista espléndida del cielo. A veces me siento como este puntito, que “tirita azul, a lo lejos”. Un ínfimo latido enamorado de la luna, que de cuando en espía por una ventana con cortinas rojas.
¿Quién es la luna, qué lugar, la ventana?
Habrá que cambiar la orientación de la cama de Claudia para que pueda ver, recostada desde sus sueños, la luna llena.
