Desempacar
Llevan ahí, mirándome, casi cuatro meses. Hoy les tocó abrirse y darme lo que me escondían. Muchos calcetincitos, varios pares de medias, los guantes rosas de asesina cereal, y una asombrosa cantidad de libros que ya no recordaba. Pero, sobre todo, papelitos, T-Mes, entradas del cine, mapas del norte y el sur, incluso papelitos-basura que me empacaron las amistades más solidarias y juiciosas y catalanochilangas.
Desempaqué para volver a empacar. Nada de lo que salió, creo, entrará de nuevo en esas nobles y pacientes señoritas que son mis maletas.
