Arqueología propia (Primavera)
Coincidencias por dondequiera que mire: el caminito que he tomado desde que regresé a casa me ha preparado un montón de reencuentros con el siglo pasado. Me he visto placenteramente obligada a recordar, a recordarme.

Aquí, me llamaba Nessie (sí, como el monstruo del Lago Ness). El gato se llamaba Chicho Ulrich Rokervai, y me odiaba porque lo disfrazaba de E.T. y lo metía en la canasta de mi triciclo. Me gustaba imaginar que, pedaleando peladeando, volaríamos, y nuestras siluetas se dibujarían en la luna. A Chicho no le parecía nada poético, y hasta me mordió el trasero una vez. Esta foto no es nada representativa de esos tiempos de guerra.
Desde ese mismo sillón, me aventé varias veces esperando volar, vestida de azul como Wendy, espiando por la ventana para ver si llegaba Peter Pan. En el aparato que se ve ahí atrás, mi mamá ponía el enorme disco negro de Fantasía (Disney, of course), o uno con temas de películas. Yo tenía la manía de pensar que cada pieza recreaba su universo, y así, imaginaba a los centauros o las flores o los honguitos orientales o los hipopótamos con tutú. En cambio, cuando sonaba el tema de Tiburón yo no me atrevía a bajar los pies de la cama. Imaginaba que del suelo recién trapeado saldría una aleta infernal, y que si daba un paso sobre las losas, me hundiría sin remedio en el mar.
Mi hermana y yo jugábamos a la tumba egipcia debajo de las cobijas antes de irnos a la escuela, mi abuelita me mordía los cachetes, me decía “mi negosh” y cantaba. Mamá me leía con su hermosa voz El Fantasma de Canterville por las noches, e inventaba cuentos en la regadera, como Perrinieves , que se envenenaba no con una manzana, sino con un cigarro. Papá me llevaba sobre los hombros a media noche cuando me daba asma, íbamos a la cocina a tomar leche tibia con Chocomilk de canela.
No había nada como esa tranquila obscuridad de la casa dormida, mientras yo no cerraba los ojos, sintiendo el subir y bajar del pecho de nuestra familia. Y así, protegida por esa resbaladiza mantita llamada amor, soñaba con volar, siempre sobre el cielo nocturno, siempre tomada de la mano de alguien que nunca pude distinguir.

Recordando el primer comentario que hice en este blog: “…aquí estoy… sin poder decir algo, pero aquí estoy…”
Adoré el post y para mi el gato era justificadamente disfrazado.
¡Saludos!
Comment by Venjamín — March 21, 2006 @ 7:45 am
Nessie, te adoro
Comment by Carlos Damián. — March 22, 2006 @ 3:12 am
iQué bonita Cervecita! Y qué maravilla ponerle finalmente cara al legendario Cuco… Y muchas gracias por ese pedacito de la Nessie que fuiste, de esa Nessie que te hizo llegar a la hermosa persona que eres hoy.
Comment by LaCervezaClara — March 22, 2006 @ 10:44 pm
Nonono, es la carita mas hermosa y tierna que alguien pueda tener, te miro, amiga y es como si retrocediera todo el tiempo k desde niñas pasamos muy cerquita, como siempre en mi vida!! Sos hermosisima, desde k naciste! y sere la amiga k mas orgullosa se siente de ti. TE AMO GRRRRABIELA JAJAJA A TI Y A TODA TU FAM
Comment by Anabell — March 25, 2006 @ 5:20 am
Venjamín, joven:
En lugar de que saberlo lector me ponga en su mood paranoico, me reconforta y me saca sonrisas. Gracias por rondar y escribir “en esta mugre”, ¡jajaja! Un abrazo, virtuoso niño de la flauta.
Querido Patriarca:
Yo también te adoro…
Mi Chevecheve:
¡Ya ves, aquí, añadiendo a la colección de gatos chiflados!
Después seguirán las niñas atropelladas por chupar paletas Manhattan…
Me siento feliz de seguir creciendo junto a ti, porque insisto: eres mi ídolo (¡a webo!). Te quiero mucho, cervecita. Gracias por aquí pasearte.
Anabell:
Amiga, mensita, I am Chucky, no hay nada como recordar nuestras caritas cachetonas que ya dejaban los cuentos y se perfumaban en los Halloweens… El mundo es más pequeño cuando te leo, e imagino tu voz limpia y melódica, ésa que me defiende desde que jugábamos Nintendo. Te adoro, y te extraño. Besos a todos los que te quieren.
Comment by Gabriela Damián — March 28, 2006 @ 5:48 am
Que tierno, me recordatse a lo que yo hacia tambien, pero tu historia es demasiado unica. Tal vez la de todos, pero la tuya riega amor por todos lados. Y en la foto, te pareces a la niña chiquita que hace el papel de Amélie de niña, no?
Comment by Isobel — March 31, 2006 @ 12:24 am
Es la primera vez que leo uno de tus comentarios, y la verdad me pareció que escribes cosas muy chidas, llegué a tu espacio gracias al espacio de Venajmín, me alegro de que aún existan cosas interesantes en la red.
Comment by DG Rusllas — April 1, 2006 @ 1:59 am
Muchas gracias, DG, por visitar el castillito, muy muy bienvenido seas. Por los pasillos de esta red transparente y complicada nos encontraremos, oyendo el Vespertine y retroalimentándonos, que pa eso es…
Comment by Gabriela Damián — April 1, 2006 @ 5:21 am
Sabía que eras talentosa, pero no me imagine cuánto… Estoy muy orgullosa de contarme en la lista de amigos de una mujer inteligente, luchona y que no le saca a enfrentar su verdadero destino. Te felicito Gaby… hoy por fin entré a tu espacio y aquí me quedaré. Te quiero mucho
Comment by Ranita — April 1, 2006 @ 5:50 am
Pequeña Björk:
Gracias, seguro tenemos manías infantiles en común. Amelietititia es adorable, a lo mejor tantito, cuando le toma fotos a las nubes. Ella veía ositos, yo dragoncitos…
Ranita:
El gusto, el honor y orgullo es mío, y sábete que el canto de las guacamayas es leal y eterno. Que sigan muchos días más de compulsividad en éste y otros continentes… Yo también te quiero mucho, ¡Wraaack!
Comment by Gabriela Damián — April 3, 2006 @ 2:00 am