Huevos tibios

March 16, 2006

Es curioso cómo algunas cosas tienen un tiempo definido, predecible, de cumplimiento. Cocinar un huevo cocido, por ejemplo. Un huevo cocido es facilín: dos minutos y medio y ya estufas. Pero un huevo tibio… al huevo tibio hay que hacerlo con amor, admirar las burbujitas cristalinas que se van formando, poco a poco, sobre su cónica cabecita, como una corona de flores de vidrio. Adivinar con culinaria, prudente, respetuosa intuición cuándo están a punto, extraerlos con cuidado de su frágil vestido. Cuando salen bien, hasta se toma el tiempo para que la siguiente ocasión se dejen exactamente los mismos minutos con sus segundos. Pero oh, sorpresa. La siguiente ocasión, bajo las mismas condiciones temporales, el huevo sale demasiado crudo, o bien, completamente cocido. Nunca se repite. Es muy frustrante porque no es “mejorar con la experiencia”, ni con el empeño, ni con la ciencia… sino con el azar, si es que tal cosa es posible.

Es raro y lógico que, según el lugar de la Tierra en el que uno se encuentre, será distinto el tiempo en que tarda en cocerse un huevo. Igual los pasteles. Igual nosotros, el ritmo de nuestro corazón, de nuestras ideas, de la costra que tiene que cubrir nuestras heriditas. Igual nosotros…

(A Julio, que hace reflexiones con los huevos; y a Claudia, cuyo corazón escucho cuando cierro los ojos).

6 Comments »

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  1. Uno de los grandes misterios, el del huevo tibio perfecto. Como el de todas las cosas que han de ser en la mitad justa…

    Comment by La Oruga Gritona — March 20, 2006 @ 12:44 am

  2. Sí, lo chistoso es que tenga que ser precisamente a la mitad… pero ya estas mitades prefiero imaginarlas sinuosas, como la ya choteada imagen del yin y el yang, o la espiral desenrollada de un caracol formando dos armónicos rizos.
    Saludos, estimadísimo Oruga, de su cereal de confianza.

    Comment by Gabriela Damián — March 28, 2006 @ 5:39 am

  3. Llegué aquí buscando la manera de hacer un huevo tibio en el microondas. ¿Coincidencia? No lo creo, soy bloguera de corazón y me encantó el post!

    Comment by Mond — August 11, 2006 @ 5:08 pm

  4. Mond:

    Es extraño a qué caminos puede conducirnos nuestro plan de desayuno… ¡gracias por la visita!

    Comment by Gabriela Damián — August 24, 2006 @ 6:22 pm

  5. Yo también llegué aquí riéndome de mí misma. Primero, porque Google se ha transformado en un contestalo-todo en dos segundos. Segundo, porque estoy con un dilema. ¿Tengo tiempo de consultar en internet o en lo que consulto los huevos se me pasan de hervor?
    Las abuelas italianas dicen que el huevo a la coq se cuece en lo que se rezan tres avemarías. Pero a mí ya se me olvidaron desde chiquita… ¡Mejor me quedo con el aroma de la corona de flores de vidrio!

    Comment by ana — September 29, 2007 @ 7:45 pm

  6. Jeje…
    Ay, si todos los consejos de las abuelitas italianas vinieran en internée…
    Gracias por la visita. ¡Espero que no se hayan cocido!

    Comment by Gabriela Damián — October 1, 2007 @ 5:09 am

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