Cumpleaños perseguidor

January 9, 2006

Nieve y yo

Ahí viene, detrás de mí, como los malos de las películas, lento pero seguro, sobrenatural e inevitable. Ahí viene, chan, chan, chan, chan… ¡CHAN!

Así llegó también el Año Nuevo, sólo que lo estaba esperando distraída (como siempre cuando espero) y no me di cuenta cuando llegó. Como yo no reparaba en él, y seguía en lo mío, me dio un zape para que ya no lo ignorara.

El cumpleaños ya llegó. De puntillas, está a mis espaldas. Con dulzura, mira cómo leo. Despacito, me hace “pssst!” tocando con su fino índice mi hombro izquierdo. Yo me doy la vuelta, y ahí está. Es un espejo y un milagro. En sus ojos están todos los que quiero, todos, incluso los que me han olvidado.

Siento por breves momentos que La Vida me observa. Le sotengo la mirada. Somos cómplices, como aquellos que se quieren aun con la certeza de que nunca se confesarán sus secretos. La Vida, hermosa, vieja, me mira. Y entiendo que ella y El Tiempo algún día tendrán nostalgia de mí, de este cuarto, de mi pijama, de mis ojalás. Un día, quizá, para ellos signifique algo que yo haya existido.

Como mi mamá cuando me ayudó a salir de la nada para estar en el mundo:

tengo 27 años.

(Gracias a Claudia por la foto nevada. Cuando caen copos de nieve, seguimos siendo niños)