¡Bienllegados sean!
En ese mundo de viento y luz que es internet, se erigió un pequeño castillito. La arquitecta le llamó Pequeños Naipes de Ópalo. Una vez se han colocado cuidosa y perennemente cada una de las cartas; sacudido, barrido, pulido la cristalería y encendido los candiles; luego de preparar bocaditos salados y dulces; hacer sonar música y colocar mullidos cojines para los invitados; las puertas se abren y las historias les esperan. ¡Bienvenidos!
Así es, después de hacerme güey un buen rato, les invito a mi bitácora virtual, blog, cuaderno de apuntes, weblog, etcétera…
Independientemente de la etiqueta, me agrada pensar que es un lugar en el que puedo comunicarme con ustedes fuera de los teléfonos, correos y presencias. El lenguaje hipertextual permite que compartamos un montón de cosas a un ritmo que el que escucha, y no el que habla, va decidiendo. Y, sobre todo, es como la casa de la abuelita: un lugar para reunirnos, jugar a las escondidillas, rasparnos las rodillas.
El pequeño castillito fue construido, desde luego, pensando en “escribir-me”, como un apoyo para hacer malabares con la pluma (antes que con el teclado) y también como la maravillosa terapia que implica. Pero también fue pensado como un hogar desde el que ustedes pudieran viajar hacia infinitos sitios, electrónicos, sí; pero también terruños de emociones, ideas, imposibilidades, realidades. Procuraré seguir llenándolo de muchas puertas y ventanas por donde puedan perderse, y encontrarse. Por el momento, tienen unos cuantos links del lado derecho, y si desean saber a dónde les podrían conducir, sólo tienen que dejar un momento el puntero del mouse encima del enlace. Y para que esto sí sea Comunicarnos, pueden dejar sus comentarios al final de cada nota o post, haciendo click donde dice “Comments” (pa los despistados…)
Y bueno, perdonarán el desorden, pero es que aún no soy Miss HTML… y para un personaje del siglo pasado como yo, es un poco complicado. Y quiero dejar muy claro que odio la foto. Grrr…
Una única recomendación: lean primero esto. Es el cartelito de bienvenida al pequeño hogar de cartas translúcidas.
Gracias. Espero verlos por aquí pronto, platicando, abriendo ventanas, haciendo puertas. Reciban, desde ya, un caluroso abrazo hipertextual (que en este caso en particular, quiere decir “más allá de las palabras, y las distancias”).
