Pásenle a lo barrido… (ahora sí)
Después de que el Viento soplaba muy fuerte en todos los rincones del Bosque,
después de la terrible inundación de la Biblioteca,
después de la muerte del Ciprés en el Patio,
Suspiré…
me recogí el cabello con un listón,
vendí las pesadillas y compré suaves vestidos negros,
metí la memoria a la lavadora,
hice que los libros tomaran el sol.
Y así, ejercitando los músculos del Principio,
la sala de los valses al revés,
los fogones,
los espejos,
los cuartos de jugar,
los ventanales,
los escondites,
el jardín para los perros,
la sonriente biblioteca,
se irguieron, luminosos, iridiscentes.
Después de múltiples intentos por des-materializarse, este minúsculo castillito de naipes se sostiene por sí mismo.
¡Bienvenidos!
¡Corran, jueguen, susurren todo lo que quieran!
No se va a caer
(es más fuerte de lo que parece…)

chido!
Comment by Ale Silva — November 9, 2005 @ 4:49 pm